Irene Xiaoyu es hoy la protagonista de nuestra sección "Niños en Casa". Irene Xiaoyu estuvo en los programas de LWB de nutrición, familia de acogida y programa médico. Está reunida para siempre con sus papás y su hermana. Sigue leyendo su historia
La mamá de Irene Xiaoyu nos cuenta su historia: Nuestra hija Irene Xiaoyu está con nosotros desde el día 17 de noviembre de 2008, cuando, en una mañana soleada y luminosa, nos reunimos con ella en China, en el Registro Civil de la ciudad de Zhengzhou, en la provincia de Henan. Irene Xiaoyu fue encontrada un 23 de junio del año 2006 en el mercado del templo Xiang Guo en la ciudad de Kaifeng y entregada a la policía que la llevó al orfanato de dicha ciudad. Tenía entonces tres meses y pesaba 3,6 Kg. Era un bebé delgado y poco nutrido, de piel pálida y enormes ojos que sobresalían en su demacrada carita. Padecía labio leporino bilateral y fisura palatina. Su historia posterior la conocemos gracias a los voluntarios de Love Without Boundaries, que nos han proporcionado una gran cantidad de información y fotografías de su evolución mes a mes. Irene Xiaoyu entró a formar parte del Programa de Familias de Acogida de LWB y vivió con una familia desde finales de junio de 2006. Enseguida ganó peso gracias al Programa de Nutrición de LWB, que proporciona leche y biberones adecuados a los niños fisurados como Irene Xiaoyu. Su recuperación física posibilitó que fuera operada del labio en el Hospital Infantil de la ciudad de Hefei, en la provincia de Anhui el 30 de octubre de 2006. Su intervención se realizó en una de las campañas que periódicamente lleva a cabo LWB, gracias a las cuales muchos niños de diferentes orfanatos y provincias chinas pueden ser operados de labio o paladar y recuperar así su sonrisa. Un año después, en noviembre de 2007, Irene Xiaoyu fue operada de nuevo en Shanghai, para revisar la unión entre su labio y la encía. Hoy podemos contar que Irene nos ha hecho muy felices, porque, ante todo, es una niña cariñosa, inteligente y risueña. Sabemos que su alegría actual y su salud física es fruto de los cuidados que recibió en China antes de llegar a nuestras vidas. Todas las personas a cuyo cargo estuvo en China: el personal de la Casa de Bienestar de Kaifeng, los voluntarios de LWB y su familia de acogida, la quisieron mucho y la cuidaron bien. Prueba de ello es que aún hoy una de sus actividades preferidas es mirar las fotos de un pequeño album que nos entregaron cuando la recogimos. Cuando lo mira, su cara se ilumina feliz al reconocer a su “abuelita” y “abuelito” de acogida; a la responsable de LWB que la visitaba periódicamente y a la que ella llama Ayi (tía) y especialmente a la niña que vivía con ella en la misma familia, su querida Mei Mei, “hermanita pequeña”. | |
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